Yo también hubiera matado a Cristo

vía crucis en quince estaciones

(y una reflexión final)

Texto: Heini Villela Schneebeli

PRIMERA ESTACIÓN

Israel/Palestina, siglo primero

Palestina se integra en cuatro regiones: Galilea, Samaria, Judea y Perea. El Imperio Romano ejerce pleno dominio militar y político sobre el territorio. El Procurador imperial ejerce el poder militar y tiene a su cargo la recaudación fiscal. Existe un soberano, pero solo se le asignan asuntos de poca importancia en conflictos religiosos o particulares entre judíos.

Guatemala, siglo veintiuno

Guatemala se divide en cinco regiones claramente diferenciadas: Altiplano, Costa Sur, Oriente, Norte y Centro metropolitano. Estados Unidos de América ejerce pleno domino militar y político sobre el país. El embajador de los EE.UU. determina las acciones que debe ejercer el gobierno guatemalteco que tengan relación con los intereses de su país. Existe un presidente electo que dirige el gobierno en asuntos particulares. Las políticas de Estado son dictaminadas por Norteamérica o la Unión Europea.

SEGUNDA ESTACIÓN

Israel/Palestina, siglo primero

Los Saduceos son la clase dirigente, compuesta por las familias de los sacerdotes más importantes, los acaudalados comerciantes y los terratenientes más prósperos del campo. Son una clase aparte, escasos en número y fuertemente organizados. Tienen una poderosa influencia en la política y la justicia. Los romanos les han cedido el monopolio del cobro de impuestos. Son fundamentalistas y se ciñen estrictamente a la Ley de Moisés. Los sacerdotes, únicos autorizados para interpretar la Ley, no quieren que los fariseos laicos puedan hacerlo. En política favorecen un nacional-judaísmo y procuran llevarse bien con los romanos. Se les señala de practicar un divorcio entre fe y vida: detrás de su discurso religioso conservador mostraban una licenciosa relajación de costumbres.

Guatemala, siglo veintiuno

Las grandes corporaciones imperan en el país, cuya clase dirigente está compuesta por sectores conservadores: las familias descendientes de los conquistadores españoles, algunos inmigrantes propietarios de grandes fincas y cierta industria. Son una clase aparte (tal vez el uno por ciento de la población), pero fuertemente organizada. Sus actividades se caracterizan por ser monopolios u oligopolios protegidos por aranceles y cerrados a la competencia. Exigen certeza jurídica para sus actividades, y la definición de las normas constitucionales solo puede ser desde el punto de vista de sus abogados, buena parte de los cuales son asimismo Magistrados de la Corte de Constitucionalidad. Se dicen nacionalistas pero guardan relaciones cordiales y sumisas con los EE.UU. Se les señala de no aplicar para sí mismos los principios económicos que aseguran defender y que pretenden imponerle a los demás. Mientras hablan de libre mercado, no pierden oportunidad para realizar negocios al amparo del proteccionismo del Estado, pero eso sí: cuando son otros los que reclaman protección de ese Estado, los condenan como vividores y mantenidos.

TERCERA ESTACIÓN

Israel/Palestina, siglo primero

Los fariseos son pequeños artesanos y comerciantes, además de campesinos. Aunque proceden del pueblo, prefieren que no se les confunda con éste. Son legalistas: ellos mismos han creado muchas leyes, difíciles de aprender y de cumplir. También son ritualistas: se preocupan mucho por los actos de culto y oración. Creen que cumpliendo con la ley y la oración hacen méritos suficientes para que Dios deba corresponder a esa supuesta fidelidad. “Atan bultos pesados y los cargan en las espaldas de los demás, mientras ellos no quieren empujarlos ni con un dedo” (Mateo 23, 4).

Guatemala, siglo veintiuno

La clase política está integrada por profesionales, comerciantes, agricultores, etcétera; gente toda que procede del pueblo pero que cree estar por encima de él. Son muy legalistas: cuando tienen representación en el Congreso solo promueven leyes, en su mayoría difíciles de aplicar porque no hay voluntad ni recursos para cumplirlas. También son ceremoniosos: les encanta el protocolo, entonar el himno nacional y que cuando se haga referencia a ellos sea en términos de títulos, ya sea profesionales o basados en el cargo que ocupan. Creen que el pueblo les tiene una gran deuda por el sacrificio y esfuerzo que hacen, pero exigen de él, por medio de impuestos o trámites, lo que ellos no están dispuestos a dar en transparencia y eficiencia.

CUARTA ESTACIÓN

Israel/Palestina, siglo primero

Los Escribas son los especialistas de la ley y los que imparten la justicia. En un principio fueron un grupo laico; aunque, dada las implicaciones de su trabajo, muchos de ellos son fariseos o saduceos. Con el tiempo llegan a predominar los escribas fariseos. Su saber los coloca en los puestos más importantes de la enseñanza, la administración y la justicia. Son los jueces y supervisores de la marcha de la vida diaria: tienen poder en lo judicial y en lo ejecutivo. El partido fariseo del Sanedrín estaba compuesto íntegramente por escribas y cada vez tenían más poder, entre otras cosas, porque el Sanedrín era la única corte de justicia o tribunal supremo para todos los judíos.

Guatemala, siglo veintiuno

Los abogados, jueces y magistrados son los especialistas del sistema constitucional. En un principio provenían de diversas clases sociales, pero con el tiempo provienen cada vez más de la clase política tradicional o pertenecen a las grandes corporaciones. Tienen mucho poder, ya que dictaminan la justicia y definen los procesos del Ejecutivo. Dominan el aparato judicial y rigen con legalismos el aparato legislativo –y, por ende, también el ejecutivo.

QUINTA ESTACIÓN

Israel/Palestina, siglo primero

Aparte de los saduceos, los fariseos y los escribas, la población de Israel estaba integrada por la clase pobre, con la excepción de algunos artesanos y comerciantes que, sin ser ricos, superaban parcialmente la pobreza. Ellos eran guiados por sus élites y no tenían participación alguna en la toma de decisiones. A veces provocaban revueltas, pero nada que pusiera en riesgo el status quo.

Guatemala, siglo veintiuno

Aparte de las grandes corporaciones, la clase política y los abogados, jueces y magistrados, la población guatemalteca está integrada por una reducida clase media y un amplio estrato popular empobrecido. Todos ellos son guiados por sus élites y no tienen mayor participación en la toma de decisiones. A veces manifiestan o protestan (a veces como campesinos, a veces como camisas blancas, entre otros ejemplos), pero nada de ello pone en riesgo el status quo del sistema.

SEXTA ESTACIÓN

Belén, año cero

Nace, en un pesebre y entre mulas y bueyes, un niño llamado Jesús. Su padre (o quien dice serlo) es un carpintero y su madre se encarga de las tardea del hogar. Al poco tiempo de nacer la familia debe mudarse a Egipto, ya que existe una persecución en contra de todo niño menor de dos años.

San Martín Jilotepeque, año 1979

Nace, en una covacha de lámina y cartón y rodeado de cerdos y gallinas, un niño llamado Pancracio. Su padre (o quien dice serlo) es comerciante mientras su madre cuida de la familia. Dos años después de nacer, se ven obligados a trasladarse a la cabecera de Chimaltenango, ya que la guerra civil está cobrándose demasiadas víctimas en el pueblo.

SÉPTIMA ESTACIÓN

Nazaret, año 30

Jesús es ya todo un hombre. De piel morena, cabellos oscuro y complexión delgada, se dedica –como su padre– a la carpintería. Es delgado porque pertenece a una clase pobre en la que la comida no es abundante. Su dieta es a base de pan y pescado. No obstante, las imágenes que de él se pintan posteriormente lo presentan con rasgos europeos, pero esto se debe a que los pintores son europeos que, al carecer de imágenes de Jesús, usan un modelo físico también europeo. Un día encuentra a su primo Juan, a quien la gente considera un profeta. Éste lo reconoce y lo bautiza. Juan le dice a dos de sus seguidores que acompañen a Jesús.

Escuintla, año 2009

Pancracio es ya todo un hombre. De piel morena, cabello negro y complexión rolliza, se dedica –como su padre– al comercio y tiene a su cargo una pequeña abarrotería. Es gordo porque pertenece a una clase pobre en la que la comida es alta en calorías y baja en nutrientes (sopas instantáneas, Tor-trix, aguas gaseosas, etcétera). Las fotografías que le han tomado lo muestran con fuertes rasgos indígenas. Un día encuentra a su primo Elías, quien es sacerdote. Éste lo reconoce y lo bautiza. Elías le dice a dos catequistas que acompañen a Pancracio.

OCTAVA ESTACIÓN

Galilea, del año 30 al 33

Jesús empieza a comunicar su mensaje. Se rodea por doce apóstoles, entre quienes hay pescadores, un recaudador de impuestos y quizás algún artesano, pero en general personas muy sencillas. Transmite un mensaje nuevo que viene a superar el pacto realizado con Dios y regido por los diez mandamientos de la tradición judía, sustituyéndolo por un nuevo mandamiento: “Amarás al prójimo como a ti mismo”. Enseña a perdonar, pero también a pedir perdón. Enseña tolerancia y a aceptar a todos por lo que son y no por lo que aparentan. Habla de justicia para aquellos sedientos de ella. Se refiere a los pobres como aquellos olvidados por los hombres pero recordados por Dios. Cuenta de la importancia de ayudar sin esperar nada a cambio, del respeto, de no menospreciar la inocencia, de actuar más y de hablar menos. Predica la necesidad de renunciar a los bienes terrenales para ganar el Cielo, de buscar y conocer la verdad para ser libres. Pide que el ser humano sea verbo, sea acción, y esa acción es la de transformar los valores sociales, eliminando la hipocresía que hay en ellos. Quiere que el hombre cambie para hacer de sí mismo y de su conducta el verdadero templo de Dios.

Costa Sur, del año 2009 al 2012

Pancracio empieza a comunicar su mensaje. Se rodea de doce compañeros, entre quienes hay varios campesinos, un maestro de primaria, un plomero, un electricista, dos vendedores ambulantes y un médico infieri. Transmite un mensaje nuevo, que habla del perdón y del arrepentimiento. Enseña a ser tolerantes con aquellos que son diferentes, indica que todos los hombres fueron creados iguales y que el racismo es una fuerte ofensa a Dios. Dice que el agredir a otros es malo, pero que los agredidos deben perdonar. Habla de enfrentar la violencia con justicia y no con venganza. A las víctimas de la delincuencia les pide resignación en la adversidad pero luchar por los mecanismos legítimos de justicia sin engendrar más violencia. Se queja de las diferentes iglesias, que en vez de competir por el edificio más grande, deberían llevar la paz al espíritu de los hombres y mujeres. Habla de la solidaridad, y más aún, habla de que seamos iguales ante la ley, pero también de producir sin ventajas para nadie. Predica un respeto por el sistema, pero no siendo pasivos preservándolo, sino invitándonos a transformarlo. Pide acabar con los privilegios para que todos sean sujetos económicos, capaces de producir y consumir en igualdad de condiciones. Educa y enseña la realidad que vive la gente y habla de lo que podría lograrse. Que Guatemala puede ser un mejor país, pero para ello se deben transformar las élites. No hace juicios morales de ellas, pero tampoco acepta su comportamiento monopólico. No cree en la teoría del derrame sino que aboga por que todos puedan producir y consumir, independientemente de qué tan ricas sean las élites. Quiere que se construya un país mejor como homenaje a Dios.

NOVENA ESTACIÓN

Jerusalén, año 30 al 33

Los saduceos escuchan de Jesús y de su mensaje. Sienten miedo. No entienden que el mensaje de Jesús es de paz, de amor y perdón. Ellos sólo lo ven como una amenaza que pone en riesgo su poder. Si la gente sigue escuchando a Jesús y entra en razón, piensan, su estilo de vida estará en peligro no sólo porque no podrán mantener el control político, sino además porque quedaría expuesta su doble moral. Lo acusan entonces de blasfemo, de engañar a la gente y de no cumplir las leyes de Dios.

Ciudad de Guatemala, año 30 al 33

Las grandes corporaciones escuchan de Pancracio y su mensaje. Sienten miedo. No entienden que el mensaje de Pancracio es de paz, de perdón y de futuro. Ellos sólo lo ven como una amenaza que pone en riesgo el status quo. Si la gente sigue escuchando a Pancracio y entra en razón, piensan, su estilo de vida estará en peligro no sólo porque no podrán mantener la política bajo su control, sino además porque creen que perderán sus fortunas al acabar con los privilegios que tienen. Lo acusan entonces de estar en contra del progreso y de ser un cangrejo por impedir que otros salgan de la olla en la que han convertido el país.

DÉCIMA ESTACIÓN

Galilea/Judea, año 32 y 33

Los fariseos acusan a Jesús de no honrar ni obedecer a Dios al relacionarse con gente que no es digna. Lo acusan de pecador por juntarse con pecadores. No comprenden la posibilidad de que el pecador pueda redimirse porque ellos mismos son incapaces de hacerlo. Tampoco comprenden el perdón porque son incapaces de perdonar, y por ello lo acusan de blasfemar contra Dios. Temen perder su poder porque la gente, al recibir el mensaje de Jesús según el cual todos son iguales ante Dios, comprendería que nadie debería gozar de más privilegios que el resto.

Costa Sur/Ciudad de Guatemala, año 2011 y 2012

La clase política le teme a Pancracio. Quisieron negociar con él para que callara a cambio de comisiones en obras. Pancracio rechazó las ofertas. Entonces empiezan a descalificarlo. Dicen que es un oportunista que viene a acabar con la calma y la paz de los guatemaltecos. Lo acusan de terrorista por decir: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”. Dicen que al predicar esas ideas sólo está logrando la división de los guatemaltecos. Publican en los diarios que Pancracio tiene intereses personales y que de seguro es financiado por la comunidad internacional. Que al hablar de perdón sólo está queriendo proteger a los delincuentes y que nunca se refiere a las víctimas. Temen perder su poder porque Pancracio bien puede organizar debidamente a la gente para que ya no se crea las mentiras de las campañas y, en cambio, empiece a plantear demandas concretas y puntuales en vez de sólo conformarse con cancioncitas.

UNDÉCIMA ESTACIÓN

Galilea/Judea, año 32 y 33

Los escribanos le temen a Jesús porque viene con un nuevo orden y en ese nuevo orden no hay espacios para interpretaciones antojadizas. La nueva ley de Jesús es simple: “Amar al prójimo como a uno mismo”. ¿Quién necesita de intérpretes para entenderlo? Al no requerirse gente que sepa interpretar la ley, ya no es necesario ocupar puestos importantes y, por lo tanto, los escribanos perderían su poder. Entonces acusan a Jesús de estar con el Demonio para obstruir el cumplimiento de las leyes de Dios que sólo ellos pueden interpretar.

Costa Sur/Ciudad de Guatemala, año 2011 y 2012

Los magistrados, jueces y abogados le temen a Pancracio porque él asegura que la justicia no funciona. Piensan que si la gente se cree eso, buscarán sustituirlos y así perderían su poder y sus ingresos. Pancracio habla de saciar la sed y el hambre de justicia exigiendo el cumplimiento de los magistrados y jueces, pero si tal cosa ocurre, éstos perderían los ingresos que algunos interesados les ofrecen a cambio manipular los casos. Pancracio dice también que las leyes, empezando por la Constitución, sólo favorece a unos pocos y oprime a la mayoría. Eso les da pie para acusar a pancracio de insurrecto y complotista.

DUODÉCIMA ESTACIÓN

Jerusalén, año 33

Jesús decide ir al templo y entra a Jerusalén montando un burro. La gente lo recibe con alegría porque ya había escuchado hablar de él. Ahí es testigo de la farsa con que actúan los saduceos, los fariseos y los escribanos. Montando en cólera, arremete contra los mercaderes que usan el templo como plaza de mercado sin ningún tipo de respeto.

Ciudad de Guatemala, año 2012

Pancracio decide ir a Ciudad de Guatemala y llega a bordo de un tuk-tuk. La gente que vive en Bárcenas y cerca de la cuesta de Villalobos sale a recibirlo porque ya había escuchado hablar de él. Ya en la ciudad es testigo de los abusos del sistema. Ve que no hay servicios en los hospitales, mientras siguen dándose las licitaciones de medicinas con sobreprecios. Observa que no hay seguridad para la gente, pese a que sí hay guardaespaldas y vehículos nuevos para los funcionarios. Verifica los altos precios de los alimentos, electricidad, combustibles, etcétera; y a la vez se da cuenta de los aranceles, la protección al tipo de cambio y la preservación de los monopolios que explican el problema. Montando en cólera, grita en los medios de comunicación todos estos abusos que impiden que las clases más pobres se incorporen a la economía de producción y de consumo, y que las clases medias puedan mejorar sus condiciones de vida a través de oportunidades concretas.

DECIMOTERCERA ESTACIÓN

Jerusalén, año 33

Los saduceos, los fariseos y los escribas se asustan aún más con la presencia de Jesús en Jerusalén. Su temor los lleva a tomar la decisión de acabar, de una vez por todas, con la amenaza que representa. Inician una campaña de desinformación, acusándolo de blasfemo, compañero del Demonio y falso Mesías. Esparcen el rumor entre la gente. Los saduceos y los fariseos manipulan la opinión del Sanedrín y provocan la orden de capturar a Jesús. Los escribas se encargan de manipular la ley para que la acusación tenga sustento legal y puedan proceder a condenarlo.

Ciudad de Guatemala, año 2012

Las grandes corporaciones, la clase política y los abogados, jueces y magistrados se asustan con la presencia de Pancracio en la capital. Su temor los lleva a tomar la decisión de acabar, de una vez por todas, con la amenaza que representa. Inician una campaña de desinformación, acusándolo de terrorista, insurrecto y complotista por cuestionar el sistema; pero además de eso, lo señalan de protector de los delincuentes con sus ideas de perdonar y buscar justicia a través de la ley. Dicen de él que es enemigo de la democracia, de la producción y que responde a intereses de organizaciones internacionales o grupos anárquicos contrarios al desarrollo. Las grandes corporaciones y la clase política manipulan los medios con dichas acusaciones y el aparato legal se adapta para procesar de forma inmediata a Pancracio y proceder a condenarlo.

DECIMOCUARTA ESTACIÓN

Jerusalén, año 33

El pueblo escucha de sus líderes las acusaciones contra Jesús. Lo acusan los que conocen y saben de la ley, entonces ven en Jesús una amenaza para ellos mismos. Un hombre que se ha atrevido a blasfemar contra Dios. Un hombre que ha hecho pacto con el Demonio para engañar con milagros. Un hombre que se hace llamar Dios. Un enemigo. No puede ser posible que el sea el Mesías esperado porque no es un hombre con fortuna ni el general de un gran ejército. Por el contrario, es un simple carpintero de clase pobre con un mensaje que no sirve para liberarse del yugo romano.

Ciudad de Guatemala, año 2012

El pueblo lee, escucha y mira en los diferentes medios de comunicación las acusaciones contra Pancracio. Lo acusan de favorecer a los delincuentes, de ser terrorista, de querer destruir la democracia, de estar en contra de la caridad y de los pobres. De ser un enemigo. No es posible que un tendero de San Martín Jilotepeque pueda ser un líder que ofrezca resistencia al sistema. Esperan a alguien mas fotogénico, de tez blanca, que vista ropa fina, tenga buenos vehículos y que posea mucha fortuna. A alguien así sí valdría la pena escuchar, pero no a Pancracio. Ese tipo hasta parece miembro de una clica de mareros. De seguro lo es, él y sus doce compañeros son una clica de mareros que extorsionan a la población.

DECIMOQUINTA ESTACIÓN

Jerusalén, año 33

Presentan a Jesús junto a Barrabás frente al pueblo. Jesús es acusado de blasfemo y Barrabas de asesino de romanos. La gente tiene la potestad de liberar a uno de los dos. Barrabás, por su delito, se gana el favor del pueblo, quien ve en él a un libertador o, al menos, a alguien que lucha contra el invasor. Jesús, por el contrario, es visto como un ilusionista. Un enemigo muy peligroso para el pueblo de Israel. La gran mayoría, entonces, clama a favor de Barrabás. Nadie defiende a Jesús. Y así, es entregado como cordero al que pronto van a desollar.

Guatemala, año 2012

Presentan a Pancracio junto a Erwin frente al pueblo. Pancracio es acusado de blasfemo, Erwin de asesino de mareros. Tenemos la posibilidad de dejar en libertad a uno de los dos. Erwin, con su delito, se gana el favor de la gente, que ve en él a un justiciero, o al menos a alguien que trae un poco de paz en medio de tanta violencia. Pancracio, en cambio, es visto como un ilusionista. Un enemigo peligroso para el pueblo guatemalteco. Ante ello, como pueblo lo pensamos y gritamos sin dudar: “¡Erwin!, ¡Erwin!, ¡Erwin!”. Nadie defiende a Pancracio. Y así, es entregado como cordero al que pronto van a desollar.

* * *

Ahora que pienso esta realidad, comprendo que el tiempo pasó pero la historia no ha cambiado. Si yo pudiese retroceder en el tiempo y estar en el año 33 de nuestra era, seguramente hubiese sido uno de aquellos que condenaron a Jesús. Hubiera pedido su crucifixión, porque así pediría también el castigo para Pancracio.

Por eso, si no cambio mi forma de entender mi realidad y la realidad de mi país, he de aceptar con franqueza que… yo también hubiera matado a Cristo.

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10 comentarios en “Yo también hubiera matado a Cristo

  1. Ja, ja, ja…Esta analogía es genial. Me gusta. Aunque no soy muy fanático de Jesús, es más, nada fanático diría yo, presenta cómo las cosas no han cambiado desde siempre. Seguramente si Cristo existió fue un incomprendido “terrorrista” y “marxista” de la antiguedad, como ahora se les llama a aquellas personas que solo desean un sistema más equitativo y justo. No cabe duda que lo único que la humanidad ha aprendido de la historia son sus mañas. Y además, cae como anillo al dedo para esta semana santa que está a punto de comenzar.

  2. Como ejercicio literario y libre expresión es admirable que se haya tomado 45 minutos para construir una fábula poco mas o menos verosímil. Como ejercicio teológico contiene demasiadas hipérboles para ser tomado en serio. No dudo que usted también habría matado a Jesús y si yo fuera tan ignorante también lo habría hecho. Pero no por razones políticas, sino por pura, simple y crasa ignorancia.

    1. Hola David. Creo que cualquier persona que lee el escrito, entiende dos cosas: primero no es una fábula, porque no es una historia personificada con animales, y segundo, que lo que menos deseo y hago es un ejercicio teológico. Yo escribi mi conclusión, es usted libre de pensar y tener su propia conclusión. Feliz día.

  3. Muy bueno!!
    Creo que todos seguimos matando Pancracios cada día, somos de esa gran mayoría tan indiferente a la que nos de rabia pertenecer, aunque nos expresemos por medio de relatos, columnas y opiniones. Esta analogía nos da una sacudida mas, cuan poco hemos avanzamos en el tiempo, de gran decadencia.

  4. Heini: estimable pieza escritural. Es impresionante la relación entre formas de actuar en sociedad: las relaciones de poder y, al final, lo que la formación del Estado, la invención de la Propiedad Privada y la artículación de “valores” centrados en la familia, han heredado a lo largo la historia humana. Sin embargo, la historia no es estática. No está fosilizada. No puede negarse la dialéctica en su devenir porque, entonces, negaríamos la posibilidad de los Pancracios a rebelarse. Felicitaciones.

    1. Gracias Mario. Los puntos que mencionas son importantes e interesantes. Tus palabras invitan a pensar seriamente que el cambio, mas que necesario es posible, porque la historia se escribe cada dia. Seria interesante analizar la historia de Pancracio, pero desde la perspectiva que su mensaje si es aceptado en vez de rechazado, ¿cómo podría cambiar el futuro? Saludos y gracias.

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