Ideologías à la carte… de liberales y libertarios

¿Por qué podrías ser liberal? ¿Por qué podrías ser libertario?

Heini Villela Schneebeli / Xavier Soria J.

¿Por qué à la carte?  No somos ideólogos de ninguna forma de pensamiento, nos basamos en nuestro sentido común y experiencia, por ello hemos ido definiendo y ordenando nuestras propias ideas.  Existen muchas formas de definir libertarismo y liberalismo, aquí cada uno defiende lo que le ha funcionado.  Es como ir al restaurante, pedir la carta del liberalismo ( Heini) y la del libertarismo (Xavier) y ordenar del menú las ideas que vemos reflejadas en la vida real.

Varios cafés, intercambios de correos y pláticas informales después, tratamos de ordenar ideas, debatir y ahora compartir dicha discusión.

Heini: Soy liberal porque antepongo la libertad como principio y fin del ser humano. Me opongo a todo aquello que sea contrario a la misma. Creo por ello en la igualdad de todos los seres humanos y tanto los sistemas jurídicos, económicos y culturales deben girar en torno a ese concepto inseparable de la libertad. 26/04/12 9:20 PM

Xavi: Primero, yo soy Xavier. Si, si, sé que acordamos que yo llevaría la bandera de los libertarios, pero, ¿no sería paradójico si en mi individualidad aceptara mansamente una etiqueta, cualquiera que sea ésta? En fin, entremos a trapo.

Libertario porque creo en las grandes libertades humanas. Libertario porque creo en la asociación humana, pero por libre elección, cuándo y cómo quiera. Soy libertario porque a donde sea que volteo hay un gobierno que no me representa y no me cuida y del que me tengo que cuidar, cuando creo que debería ser al revés. 26/04/12 9:39 PM

Heini: Bueno, pero con lo que mencionas, no veo mayor diferencia entre ser liberal y libertario. De ser así ¿por qué no simplemente liberal? 26/04/12 9:43 PM

Xavi: Vale, podría ser. No hay consenso acerca de que divide una filosofía de la otra. Sin embargo, creo que el término liberal ha sido desgastado con los años. Quizá por ser más antiguo. Lo han enarbolado de tal forma que los demócratas son llamados liberales en Estados Unidos. Se ha mal entendido liberal como una posición pro gobierno grande y que al mismo tiempo tiende a ser progresista en lo social. Libertario hoy en día se entiende como alguien receloso del gobierno pero completamente afín a las libertades sociales. 26/04/12 9:55 PM

Heini: Quizás no se ha entendido bien el concepto del liberalismo. El punto fundamental es la libertad, una libertad que debe ser igual para todos. La situación es que si no se dan igualdad de oportunidades, habrá “más libertad” para unos que para otros. Por ejemplo, una persona que carece de educación, por su ignorancia será menos libre que alguien que si la tiene. Ante ello, el liberalismo le da al Estado, en un acuerdo social, la responsabilidad de que todos tengan educación, para garantizar esas igualdades de oportunidades. No es que se haga un gobierno grande, o que se meta en la vida privada de la gente, es solo que si el sistema económico no permite a todos pagar por la educación, se asegure que los mas desfavorecidos puedan tener la oportunidad de superarse, creándoles sus oportunidades. Ya cada quien crecerá según sus aptitudes y habilidades. 26/04/12 10:08 PM

Xavi: Eso suena re bien. ¿Dónde firmo? Aaaaah, solo una preguntita: ¿cómo pagamos esta fiesta? y… ¿cómo decidimos quién la organiza? Aquí es donde creo se pone escabroso. Con estos gobiernos que tenemos, es darle las llaves al ladrón. 26/04/12 10:17 PM

Heini: Los gobiernos que tenemos son resultado de las sociedades que tenemos.  Así que si cuestionas al gobierno, primero deberías cuestionar a la sociedad que los elige.

¿Quién paga la fiesta?  La fiesta la paga la sociedad.  Si el fin es que el Estado garantice los derechos de cada ciudadano, para que pueda darse justicia, no solo debe tratarse de un proceso judicial, sino garantizar la igualdad de oportunidades.  Y es ahí donde temas como educación entre dentro del concepto de justicia.   El papel del estado debe responder en cuanto a su función de justicia y seguridad, para garantizar la libertad individual y la igualdad de oportunidades, por ejemplo, la educación que se da a todos, permitirá no solo gente productiva mas capacitada, sino una sociedad crítica ante sus autoridades.  El punto medular de la democracia es que la sociedad controle a sus autoridades. Entre más ignorante una sociedad, más sencillo es que la autoridad abuse de su poder. Una sociedad educada permite organización, permite control y por consiguiente garantiza en buena medida que la libertad no sea limitada por el Estado.

¿Quién paga la fiesta? Quizás deberíamos verlo como parte de una inversión, mas que un gasto. A través de los impuestos, el que no tiene paga su educación, y el que si tiene invierte en la productividad futura de su trabajo. 27/04/12 1:59 PM

Xavi: Insisto que educación no es prioridad ni razón de ser del estado.  Eso sí,  podremos ser libertarios en principio, pero la aplicación de las ideas debe ir acompañada de sentido práctico. Si el Estado fuese un administrador eficiente, pues entonces cabe la posibilidad que sea el ente indicado para recibir fondos comunes y usarlos para proveer educación y hasta salud. Sin embargo, el Estado guatemalteco actual no es capaz ni de proveer lo básico: justicia y seguridad. Sobre todo en este orden, primero justicia luego seguridad. Menos está entonces, a hoy día, para proveer educación.

Me surge una duda también: ¿quién se atreve a decir a los padres cómo deben educar a sus hijos? Me consta y abundan ejemplos, en que los padres no escogen una educación ni laica ni libre para sus hijos: padres que objetan la enseñanza de la teoría de la evolución o exigen se enseñe hipótesis de diseño inteligente, instituciones educativas religiosas, padres que quieren que sus hijos no reciban educación sexual o reproductiva. A mí en lo personal puede parecerme equivocado, pero la crianza de los hijos es responsabilidad última de sus padres.

Por otra parte, el creer que el Estado proveerá una educación cuyo objetivo sea el formar gente crítica de sus autoridades es completamente imposible. La educación actual está basada en los procesos de inducción al trabajo en las fábricas que se usaba durante la revolución industrial. Cualquier crítica al sistema educativo o al orden pre establecido es desaconsejado y hasta reprimido y castigado. Es muy inocente pensar que el Estado está interesado en formar gente que sea difícil de gobernar.  28/04/12 01:45 AM

Heini: ¡Ojo! Primero, en ningún punto me he referido a que los padres no decidan la educación que les quieren dar a los hijos. Si alguien quiere pagar una educación que vaya en cierta línea de pensamiento o creencias es libre de hacerlo. Lo que dije es que los niños y jóvenes que no pueden acceder a la educación, el Estado les garantice esa educación, al igual que a cualquier persona que quiera educarse en un establecimiento público. Lo único es que por ser el Estado quien da esa educación, la misma debe ser laica, pública y gratuita, aunque esto último es relativo ya que se paga a través de los impuestos.

Quiero quizás, encausar la discusión al concepto de ciudadano que tenemos, porque ¿qué es ser ciudadano?  Acaso ¿no debería ser una persona con derechos y obligaciones, pero entendido de los mismos?  Esa es la importancia de la educación, no solo intentar igualar las oportunidades a través de prepararse para ejercer su trabajo, sino educar ciudadanos capaces de cuestionar le sistema y el poder del Estado en su contra. ¿Cómo se entiende esto en el liberalismo? Fácil, los ciudadanos gozan de la protección del Estado mientras persiguen sus intereses privados. El papel del Estado es garantizar esa protección, a través del respeto a sus derechos. Sin educación humanística, la sociedad no puede exigir ese respeto, porque no los conoce y tampoco entendería hasta donde debe permitirse la intromisión del Estado en sus vidas.

Para concluir, en base a tu interpretación de la realidad del Estado en Guatemala y su “inoperancia” (cuestión que deberemos tocar mas adelante, porque esa inoperancia a mi entender responde a una finalidad oculta y es relativa), la alternativa es ¿renunciar al mismo? ¿Desaparecerlo? 29/04/12 11:11 AM

Xavi: Por supuesto que no debemos desaparecer al Estado. Sólo una institución propiedad de todos puede brindar justicia y seguridad. De otra forma por naturaleza la aplicación de justicia y seguridad partirían con sesgo inherente. Insisto y creo que no has abordado esta cuestión: hay que tener claras las prioridades. El Estado debe cumplir bien con sus funciones principales, las que le dan razón de ser (sí esas mismas dos, justicia y seguridad), antes de pensar en tomar otras.

Completamente de acuerdo en tu concepto de ciudadano.  En lo que difiero es en tu confianza en que el Estado es capaz de formar ciudadanos críticos de si mismos y de sus autoridades.  ¿De verdad crees que una educación estatal va a trabajar honestamente en formar millones de fiscales, que es el papel que desempeñan los ciudadanos bien informados?  29/04/12 12:14 PM

Heini: Si he abordado la cuestión, no entenderlo es distinto. Hablas de justicia y seguridad, ¿qué defines por justicia? ¿Soló el cumplimiento de los contratos? ¿Castigar al que roba? Recordemos que todo gira en torno al individuo, y el Estado es el garante del interés privado de todas las personas. Esta bien que la justicia trate del cumplimiento de contratos o de castigos a quienes agreden de cualquier forma a otros, pero ¿no debería ser también la finalidad del Estado, dentro de ese fin de proteger el interés privado de todos sus ciudadanos, el de garantizar igualdad de oportunidades? Acaso, el primer acto de justicia del Estado no debería ser el de garantizar la vida a través de permitir al individuo para que desarrolle y explote su potencial creador y de trabajo para tener una vida digna? Y aquí, te sigo respondiendo con otra pregunta ¿qué sector de la economía a lo largo de la historia moderna, nació y se desarrollo sin el aval o apoyo del Estado? Si el Estado puede hacer eso, para beneficiar a determinados grupos, ¿por qué no puede hacer lo mismo por la gente, garantizando a través de la educación la capacidad para desarrollarse individualmente?

Con respecto a los millones de fiscales, obviamente es algo muy difícil de realizar en una sociedad con una economía precaria, no en recursos, pero si en funcionamiento.  Y para abordar ese tema, debo hacer notar otra diferencia entre el libertarismo y el liberalismo.  El libertarismo te acepta la inoperancia del Estado en diferentes materias, pero no incluye en esa incapacidad a la impartición de justicia y seguridad, cosa contradictoria en si misma.  El liberalismo es idealista, cierto, pero ofrece una alternativa para que el Estado que no da seguridad y justicia pueda hacerlo.

29/04/12 1:12 PM

Xavi: Entiendo el punto acerca del desarrollo de sectores estratégicos de la economía que fueron apoyados, promovidos o apadrinados por políticas estatales. Eso no demuestra una correlación directa entre desarrollo máximo y apoyo estatal. Sin ser un experto intuyo que hay muchas variables más a considerar, por lo cual tu argumento aporta pero no es concluyente para mí.

Creo que no he logrado comunicarte mi idea central: NO es aceptable un estado ineficiente.  Mi ideal es un estado eficiente, entendiendo por eficiencia la relación óptima entre el tamaño del estado y los resultados de justicia y seguridad que pueda brindar.  Es más, hay estado que alcanzan un punto de eficiencia tal que pueden embarcarse en la empresa de proveer servicios sociales.  Hay ejemplos de estados socialistas eficientes en Europa y Asia.  Sin embargo, la realidad a hoy día es que estado guatemalteco es completamente ineficiente y corrupto.

Y te devuelvo tu ¡Ojo!, no te me vayas a quedar tuerto.  No propongo desmantelar el estado y dejar a los niños que reciben educación y a la población que recibe salud sin nada de la noche a la mañana.  Es lo que hay, debemos volverlo eficiente y posiblemente buscar modelos de autogestión educativa con fondos públicos (un minuto de silencio para PRONADE). Devolviendo el poder de decisión a las comunidades, tal vez, solo tal vez logremos tener ciudadanos como los que describiste.  Sinceramente no lo veo sucediendo con educación estatal.  29/04/12 8:34 PM

Heini: Bueno, te lo propongo de forma diferente, dime un ejemplo en cualquier parte del mundo de sectores económicos que no hayan obtenido su desarrollo y prosperidad, si no es con la venia y tutela del Estado. Te digo esto, ya que como no te parece concluyente mi argumento, quizás yo lo cambie por hechos tuyos más concluyentes, solo que necesito encontrar aunque sea uno y hasta hoy no lo he conocido.

Estoy de acuerdo con no aceptar un Estado ineficiente, pero ¿cómo lograrlo eficiente? Aparte, encuentro otra incongruencia en tu planteamiento. Puedo entender que no creas en la capacidad del Estado para asegurar la educación de todos sus ciudadanos (aclaro que los métodos a usar no es la discusión aquí) para a su vez garantizar la igualdad de oportunidades (en lo posible).  No se como a ese mismo Estado al que no confías que pueda garantizar educación, si le das la confianza para que aplique justicia, o darle la potestad del uso de la fuerza para aplicarla en contra de quien la justicia, manejada por seres humanos, considere necesario. Y aquí te va mi segundo ¡Ojo! Créeme que le tengo más miedo a un policía de 18 años, sin educación,  que lleva un arma y puede utilizarla en mi contra, que un maestro que lleva un libro y pueda enseñar a sumar.

Las deficiencias e incompetencias que le observas al Estado para garantizar la educación, son exactamente las mismas para garantizar la seguridad y justicia. Por ello es importante educar en todo sentido, no solo técnicamente, sino humanísticamente, para crear ciudadanos que conocen su historia, comprenden su realidad y ejercen sus responsabilidades y derechos. Solo un pueblo educado puede servir de contrapeso al poder que le delegamos al Estado. Si no es así ¿qué opciones para cambiar hay?  Espero no me digas que el mercado, porque si vamos a esas, Guatemala es un mercado copado por monopolios y oligopolios en sus sectores mas estratégicos e importantes.  30/04/12 3:15 PM

Xavi: El tema del desarrollo de los sectores económicos es una flecha en el tiempo que apunta hacia la derecha. Siempre han tendido a crecer. La pregunta es por qué algunos preponderan en desarrollo sobre otros. No dudo que el apoyo estatal ha jugado un papel importantísimo en el impulso a sectores de la industria y la agricultura, por ejemplo. Lo que pongo sobre la mesa es que estos sectores, principales por razones intrínsecas, se hubieran desarrollado de todas formas. Dicho de otra forma, el apoyo estatal es un acelerador, no un catalizador.

Nunca dije que los estados no sean capaces de proveer servicios sociales.  Respecto a las limitaciones del Estado, tienes razón: la ineficiencia no discrimina y cuando un Estado es ineficiente en un sector casi seguro lo será en los demás. Pero esa no es la cuestión de fondo. En mi forma de entender, la razón que justifica la existencia del Estado es la administración de justicia y seguridad. Cualquier otra institución que imparta estos servicios SE CONVIERTE AUTOMÁTICAMENTE EN EL ESTADO. No pasa lo mismo con educación y salud. Existen instituciones que realizaban estas funciones sociales antes que las tomaran bajo su control los Estados. Hasta me atrevo a decir que algunas lo hacían mejor, como los gremios en las sociedades feudales.

Estamos de acuerdo en el tema que es necesario contar con ciudadanos educados.  A ese tema no hay que darle vueltas.  El punto de divergencia es que estas proponiendo que es tarea de l estado educar.  Yo no lo veo así, creo que no es su tarea.  Pero puede encomendársele si lo hace de forma eficiente.  Si no,  que lo haga la sociedad misma organizándose espontáneamente.   30/04/12 6:24 PM

Heini: ¡Córtale mi chavo! Los sectores económicos tienden a crecer por que el capital tiende a reproducirse. No debes evadir la realidad de que todos los capitales grandes han nacido con el apoyo del Estado y esa condición crea desigualdad de oportunidades. En la teoría te dicen que el Estado no debe intervenir, pero en la práctica lo hace a favor de la formación y crecimiento de esos capitales. Para contrarrestar la realidad y no la teoría es que se necesita una sociedad educada e informada para que pueda ser libre y el Estado debe garantizar que esa educación llegue a todos. Recuerda que no estoy hablando del como lo podría hacer, solo que el papel del Estado no puede ser tan simplista como solo dar seguridad y justicia, cuando el concepto de seguridad y justicia queda demasiado corto.

Con la segunda parte de tu respuesta veo nuevamente contradicción, porque dices que no pasa lo mismo con salud y educación, a diferencia de la seguridad y justicia que si debe darla el Estado y que es su justificación de existir. Pero acaso ¿no hay muchos mas policías privados que policías nacionales? Eso significa que la seguridad ya esta privatizada en su mayoría. Con la justicia, sucede lo mismo. En muchos lugares la gente se presenta con el narco de la zona, o la persona fuerte de la zona, y esta de forma rápida impone la justicia, a diferencia del sistema judicial guatemalteco que le tomaría años en dar una solución.

La teoría es muy bonita e interesante, pero la realidad la supera siempre. En este caso, el sistema liberal habla de la libertad, pero la libertad no puede ejercerse en ignorancia, se necesita educación para que funcione. Al final, es un idealismo, pero al menos ofrece una alternativa de solución. El libertarismo parecería ser más pragmático, pero solo se basa en aceptar lo que ocurre sin ofrecer soluciones para transformar la realidad. Esa creo, es la mayor diferencia entre ambas. 02/05/12 4:07 PM

Xavi: Concedo el punto de los grandes capitales, creo que no puedo aportar algún argumento en contra, sólo creo que es una visión simplista que deja por un lado la inercia natural de evolución de economías, sistemas y sociedades.

Sin embargo, me parece indefendible no reconocer que la razón de ser del Estado es brindar justicia y seguridad (en ese orden, aunque me lo sigas poniendo al revés).  Por supuesto que hay justicia paralela y seguridad privada.  La primera es aberrante y la segunda es selectiva.  Ni el más recalcitrante y rematado libertario, con libros de Ayn Rand bajo el brazo, defendería privatizarlas.  Además, seguridad puede generar uno por propia mano, pero ¿justicia?  Mejor no entremos en ontologías difíciles, guardémoslas para otro post.

Ahora traigo yo al super portero y tapo ese golón que me querías meter:  No hay un libertario congruente con su práctica y su discurso (ahí se caen los locutores de Libertópolis, Raúl Minondo, Alfred Kaltschmitt, etcétera) que no se rebele contra el status quo y se acepte lo que ocurre sin ofrecer soluciones.  03/05/12 10:01 PM

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Creer, confiar e invertir

(Crítica radical a una columna de Estuardo Zapeta)

Texto: Heini Villela Schneebeli

Muchos son los ejemplos de seres humanos que le han puesto coraje a sus metas y las han alcanzado. Un ejemplo de esto me vino a la mente la semana pasada, leyendo las innumerables menciones que celebraban los 125 años de la fundación de la Cervecería Centroamericana, en especial la columna de opinión escrita por Estuardo Zapeta y publicada el viernes 20 de abril en Siglo Veintiuno. Comprobé el esfuerzo y los valores no sólo de los fundadores de la Cervecería sino de una buena parte de nuestra sociedad: creer, confiar e invertir.

El credo de la empresa habla de creer “en la pasión”, “en el país” y en “el anhelo de paz, armonía, aprovechamiento de oportunidades y la superación de todos”. Dudo mucho que haya alguna persona que no piense exactamente de la misma forma, sin importar su condición de clase, etnia, religión, sexo, etcétera.

Pero cuando dice “Creemos en la construcción de una sociedad unida, solidaria y generosa, que actúa con base en la verdad y la justicia, haciendo el adecuado uso de la libertad”, medito dichas palabras: Hablar de una sociedad unida, solidaria y generosa define un tipo de sociedad caritativa, cuando como liberal entendería que la sociedad unida se logra no porque pensemos o actuemos igual, sino porque tenemos el mismo objetivo de libertad y de garantías para ejercerla.

Como liberal que soy, entendería también que la solidaridad y la caridad en una sociedad sería para casos excepcionales, ya que la mejor solidaridad que puede haber en un país es la producción y la participación de todos en dichos procesos y la máxima caridad es que cualquier persona tenga acceso a un puesto de trabajo, y al hacerlo bien pueda garantizarse vivir con dignidad.

Ni la caridad ni la solidaridad, en ninguna parte del mundo, han creado producción, crecimiento económico, desarrollo o progreso. Lo que ha permitido el desarrollo en otras culturas y países ha sido el esfuerzo por producir, generando valor agregado no sólo para beneficio propio sino para pagar salarios dignos a todos aquellos que participan en dichos procesos, sin necesidad de pedir limosna o ayuda, sino mediante el uso de sus facultades y virtudes particulares.

Luego, cuando se menciona a una sociedad “que actúa con base en la verdad y la justicia, haciendo el adecuado uso de la libertad”, me nace la necesidad de realizar el siguiente planteamiento crítico y radical:

¿Cómo puede hablarse de construir una sociedad que ejerza su libertad cuando la empresa, en sus practicas comerciales, lo que hace es limitar esa libertad? ¿Y cómo un autonombrado libertario es capaz de traicionar sus principios al repetir semejante hipocresía?

Me explico:

En una sociedad que es libre, esa libertad no sólo debe entenderse como el poder expresar o pensar lo que queramos, o ir a donde deseamos, sino también el poder consumir o producir lo que se nos venga en gana, siempre que sea legal. La contradicción aparece cuando vemos que hay una sola familia manejando el negocio de la cerveza en Guatemala, a través de dos empresas: una, la que se celebra en el artículo de Zapeta (Cervecería Centroamericana) y otra, la Cervecería Río, propiedad conjunta entre el consorcio transnacional Ambev y otra rama de la misma familia que posee también la Cervecería Centroamericana.

¿Por qué un producto tan consumido tiene sólo una familia que la produce a través de dos empresas, si lo lógico en el libre mercado es que tanta demanda debería ser suficiente incentivo para que existan muchos oferentes? Podría pensar que la premisa del libre mercado no existe y que he vivido engañado…

Investigando, encuentro la respuesta: si quisiera importar cerveza de México debo pagar un arancel del 13%, si la quisiera traer de los Estados Unidos tendría que pagar un arancel del 10.6%, de Panamá curiosamente sube a 29.3% y del resto del mundo 40%, más el 12% de IVA sobre el precio más el arancel.

La verdad es que el mercado de la cerveza en Guatemala funciona como un oligopolio en el que dos empresas controlan el negocio a su antojo, utilizando al Estado para mantener esos privilegios arancelarios y evitar así la competencia, con lo cual queda restringida la libertad de comercialización, que es un derecho soberano de toda persona. Además, al restringir la oferta de marcas disponibles se transgrede también la libertad de consumo. No existe la libertad de elección, como debería ser en un libre mercado: aunque haya marcas de cerveza extranjera, su precio es inflado por los aranceles que se les imponen.

No tengo nada en contra de ambas cervecerías. Al contrario, me alegro de su éxito, pero como ser humano libre tengo derecho de escoger el producto que quiero consumir sin que nadie me lo imponga evitando la competencia. Creo en la libertad, y los oligopolios son enemigos de esa libertad; por eso, también me extraña el elogio a la hipocresía que hace el columnista, traicionando con ello sus principios.

Admiro que, varias generaciones atrás, dos hermanos hayan fundado una empresa y que dicha empresa siga funcionando 125 años más tarde, pero esa admiración no puede obligarme a consumir y pagar un sobreprecio por sus productos sólo porque es nacional. La libertad no tiene nacionalidad y los derechos para ejercerla, tampoco. Por eso, cuando el credo de la Cervecería Centroamericana expone como sus principios el de creer, confiar e invertir, lo dicho se convierte en una mentira porque la práctica de creer y de confiar se basan, precisamente, en la fe de hacer las cosas de forma voluntaria; en cambio, quien impone y limita la libertad no cree ni confía. De esa frase, lo único claro es que sí invierten… y es lógico que lo hagan, porque sólo un tonto no invertiría cuando puede manejar el mercado a su antojo coartando la libertad, imponiendo precios y sofocando la competencia.

Ciento veinticinco años es mucho tiempo. Suficiente tiempo para abrirse a la competencia, y con ello, sin necesidad de caridad, mejorar el nivel de vida de todos los guatemaltecos fomentando precios y mercados eficientes.

Después de 125 años no hace falta que vengan a decirnos que creen, confían e invierten en Guatemala. Lo que hace falta es que crean, confíen e inviertan en ellos mismos y, al hacerlo, sean capaces también de competir y ser mejores. Esas son las historias de éxito que necesitamos en este país, esos son los héroes que tanto nos urgen: gente que se arriesga y gana, no personas que, sin asumir riesgos, controlan los mercados limitando la libertad con monopolios, oligopolios y proteccionismos arancelarios y que, para colmo, lo presumen como si se tratara de un gran esfuerzo.

El futuro es incierto y lo admirable es cuando los seres humanos desafiamos esa incertidumbre, confiando y creyendo en el porvenir. Cuando se tiene la certidumbre del mercado (manipulándolo a través de monopolios, oligopolios o prácticas proteccionistas) no hay mérito en el éxito que se tenga. Algo así no puede servir de ejemplo porque no existió el riesgo ni la fe y mucho menos la confianza para lograrlo.

Ojalá que esta celebración de los 125 años de la Cervecería Centroamericana se convierta en un aliciente para que sus propietarios empiecen a creer en ellos mismos, y ojalá que como sociedad exijamos mayor apertura a la competencia para acabar con los privilegios y proteccionismos, porque solo así seremos eficientes y productivos, y en un futuro, una sociedad próspera y verdaderamente libre.

Usemos la lógica de Otto Pérez Molina

El fracaso en la lucha contra las drogas, llevo al Presidente de Guatemala a cuestionarla.  Reflexionando un poco sobre el tema, me pregunto ¿por qué no usar el mismo análisis en la lucha contra la pobreza?  Hagamos un ejercicio de sustitución de conceptos y problemas en la entrevista de la BBC a Otto Pérez Molina

Por  Heini Villela Schneebeli

¿Fracasó la lucha contra la pobreza?

Usted pide analizar alternativas contra la pobreza, como la liberalización del mercado, abolición de monopolios y oligopolios, eliminación del proteccionismo y que los guatemaltecos paguen sus impuestos. ¿Cuáles son las acciones concretas para conseguirlo?

Hemos llamado a un debate primero en la sociedad en general, y ahora vamos a aprovechar el ENADE para buscar este diálogo. Aprovecharemos cualquier otro foro, porque el tema de la pobreza no sólo es una cuestión campesina o rural sino nacional.

Queremos llamar al debate y al diálogo para encontrar nuevas formas para hacer frente a este tema que ha producido tanta hambre y miseria.

Mi llamada va desde endurecer la lucha contra contra la pobreza, a encontrar temas como la liberalización del mercado.

No es lo que algunos entienden, que se pueda desproteger la producción nacional, no. Sabemos que es dañino, que se debe hacer un esfuerzo muy grande por evitarlo.

Liberalización de la economía, fin de los privilegios y eliminación de los monopolios y oligopolios. Es un tema complicado, difícil, pero no lo podemos evadir.

 

¿Pagar cada guatemalteco sus impuestos?

Si el tema es seguir en lo que hoy se está haciendo en Guatemala, y le hablo específicamente por el combate a la pobreza, debemos tener recursos para mantener el esfuerzo.

Y esos recursos podrían provenir de una nueva regulación impositiva, o por el combate a la evasión fiscal.

De ahí podrían venir recursos para un mejor equipamiento o mejores servicios de inteligencia social y económica. Una mejor lucha si la decisión fuera que siguiéramos endurenciendo la guerra.

Pero si no es así, porque después de 191 años esta guerra no ha demostrado ser exitosa, debemos buscar otras rutas, alternativas para hacer un mejor frente.

¿No es una contradicción pedir que se paguen mas impuestos, y al mismo tiempo abrir los mercados a la competencia?

No, lo que se plantean son diferentes alternativas. Si nos cerramos en una sola propuesta pues va a haber rechazo, algunos la van a criticar y otros dirán que no es la respuesta.

Antes que eso suceda llamamos a un diálogo responsable, serio, donde científicamente se analice lo que ha estado pasando en el tema de la pobreza.

¿Se puede lograr este plan sin la participación de la cúpula empresarial?

Es necesario que todos los sectores en la nación estemos incluidos. La cúpula empresarial dijo estar contra de la liberalización pero que pueden participar en un diálogo, y eso es un paso importante. Que se pueda discutir. Qué alternativas y qué nuevas rutas puedan encontrarse se verá con el tiempo. No esperemos ahora una decision en el ENADE, o en algún foro más adelante.

Es un tema que va a llevar tiempo, habrá otras propuestas pero lo importante es la reflexión con todos los lideres, personas que representan los verdaderos intereses de los guatemaltecos, no los que solo ven el negocio de lo público y de lo privado.

La Cámara de Industria y del Agro se oponen a su propuesta. ¿Qué les dice para convencerlos?

Antes del ENADE distintos gobiernos buscarón un Pacto Fiscal, se convocó a reuniones para buscar una posición conjunta.

Mi propuesta no va a ser sólo sobre el tema de la liberalización del mercado, sino discutir con seriedad y responsabilidad sobre otras rutas para una lucha más exitosa.

Allí podríamos lograr una posición conjunta. La Plataforma Agraria está dispuesta a encontrar otras alternativas; el sector cooperativista también dijo que se deben buscar otros caminos.

Otros sectores como los profesionales, el magisterio, los trabajadores podrían estar de acuerdo en discutir nuevas alternativas, no necesariamente la liberalización en la que dijeron  estar de acuerdo pero otras opciones que nos unifiquen en Guatemala.

Usted es un militar que combatió en una guerra. Desde su experiencia y formación, ¿cree que es posible ganar una guerra contra la pobreza con las estrategias aplicadas hasta el momento?

No. Le quiero decir que no. Y eso es lo que me llama a mí, con la experiencia que he tenido como militar donde también me ha tocado presenciar la pobreza como director de inteligencia hace 20 años.

Ahora, como presidente, encuentro que la situación está peor. No vamos en la ruta de que la guerra se esté ganando, al contrario, creo que la guerra se está perdiendo y eso hay que reconocerlo. Debemos tener la valentía y la responsabilidad de reconocer que no hay posibilidades, que mientras haya un mercado capturado por un reducido grupo de empresas esta guerra va a ser imposible de ganarla.

Las cantidades son millonarias en evasión fiscal, en la influencia y el crecimiento que tienen en los partidos politicos, el debilitamiento que hacen a las instituciones democráticas en países como Guatemala.

Yo le diría: no estamos en la ruta, hay que reconocerlo y para eso hay que tener la valentía de decirlo, no estamos ganando la guerra. No es ésta la forma, tenemos 191 años de estar en esta lucha y esta guerra no se está ganando. Tenemos que ser creativos y serios para encarar nuevas rutas y reconocer que debemos implementar otras alternativas.

*     *     *     *     *

Me pregunto ahora ¿por qué el tema de la pobreza no lleva el mismo análisis, sino que el gobierno se empecina en mantener el mismo sistema económico que ha demostrado su fracaso?

Corrupto ¿Yo? ¡Claro que si!

Justificando mi respuesta a la pregunta ¿sería corrupto?

Texto: Heini Villela Schneebeli

¿Alguna vez se han preguntado si serían corruptos al ejercer un cargo público?  Mucho tiempo de mi vida me cuestione la mala suerte de Guatemala y de toda Latinoamérica de tener gobiernos corruptos.  No importa si eran gobiernos de izquierda o de derecha, civiles o militares, el resultado de toda gestión siempre ha sido y es la corrupción.  La educación que recibí me hacía pensar que dicho problema era la falta de valores en las personas que participaban en esos gobiernos, que no tenían amor a la patria, ni una conducta positiva.  Agregaba a mi pensamiento la premisa de dividir en dos bandos a los guatemaltecos, los “buenos” que se esfuerzan trabajando y sacando lo mejor de si y los “malos” que tienen hundido al país por su actuar inmoral.  Obviamente yo era del bando de los “buenos”, porque en vez de estar viendo como enriquecerme con el dinero del pueblo, estudiaba y luego trabajaba duro para obtener por mis propios medios y esfuerzo mi prosperidad.  Los años han pasado, aunque no puedo quejarme de cómo me ha ido, veo que muchos se han esforzado igual o mas que yo, pero no les ha ido mejor, pasando grandes dificultades para poder mantener a sus familias con los mínimos necesarios de alimento, vestuario, transporte, educación y salud.  Por otro lado, veo sin excepciones que en los diferentes gobiernos (desde que tengo memoria),  los funcionarios que han ocupado cargos, sin importar el tiempo que han durado en su desempeño, salen en mucho mejores condiciones económicas que cuando entraron.  Debo agregar que el origen social, la condición económica o la escala de valores no alteran dicha conducta.  Esta realidad me llevo a dudar de la teoría de la falta de moral de las personas como base de la corrupción, por lo que empecé a analizar de forma racional el asunto y creo haber entendido finalmente dicho fenómeno en Guatemala.

El Producto Interno Bruto (PIB) de Guatemala en el año 2011 fue de Q.365,000,000,000.  Este dato se refiere a todo lo producido en el país durante ese año.  La Población Económicamente Activa (PEA) o sea la que esta en condición de trabajar, llega casi 7,000,000 de personas.  Como ejercicio mental creo interesante que analicemos cuanto corresponde por persona de dicha producción, dando el resultado que cada guatemalteco en promedio produjo Q.52,142.85.  Imaginemos cuantos de nosotros podríamos vivir produciendo eso, supongo que estaremos de acuerdo que muy pocos, mas si debemos mantener una familia.

Ahora bien, el cálculo no puede ser tan simple, porque había recordado que en Guatemala no todos somos iguales, sino que ocurre como en todo el mundo: están los que tienen mas y los que tienen menos. Investigando encontré que muchos datos coinciden en que el 53% de la riqueza esta en el 20% de la población.  A mi esos datos de concentración de la riqueza nunca me han dado problemas, porque lo considere un índice mas y que lo importante en todo caso era ver el nivel en que estaban los mas pobres, sin importar cuan ricos fueran los mas ricos.  Pero hoy si me asusta, porque si al PIB, le quitamos el 53%, nos quedan únicamente Q.171,550,000,000 y si a la PEA le quitamos ese 20% de personas que la concentran, nos queda 5,600,000 personas, entonces el dato de cuanto produce cada uno de ellos se reduce a Q.30,633.92.  Preguntémonos entonces ¿cómo nos sentiríamos si esa es nuestra capacidad de producción?  De seguro nos sentiríamos muy asustados y no dudaríamos en salir a la calle a protestar exigiendo que se incremente nuestra capacidad de producción, porque eso no alcanzaría para vivir.

¿Qué pasa con el 20% de personas que concentra el 53% de la riqueza?  Bueno, a ellos les quedaría en promedio la capacidad de producción de Q.138,178.57.  Esto significa cuatro y media veces mas que el resto de los guatemaltecos.  Pero hagamos un ejercicio mas con este grupo: de ese 20%, el 4% concentra el 22% de la riqueza, y el 16% concentra el 31%, esto significa que los mas ricos del país representan a 280,000 personas (de los 7 millones de la PEA) y concentran Q.80,300,000,000 de la producción del país, lo que significa que cada uno de ellos absorbe Q.286,785.71 de la producción.  El restante 16% que representa a 1,120,000 personas, absorben en teoría la capacidad de producción de Q.113,150 cada uno.

Ahora, teniendo estos números claros, pensemos en el gobierno.  Según datos estimados, el presupuesto gastado por el gobierno en el 2011 fue de 55,000,000,000.  El número de empleados aproximados en el Organismo Ejecutivo y entidades descentralizadas es de 200,000 para el año 2007, sumemos 100,000 personas mas que sean empleados del resto de organismos y de las municipalidades, eso nos daría un total de 300,000 personas.  Si tomamos el dinero que gasta el Estado dividido el número de empleados da Q.183,333.33.  Esto significa que trabajando en el Estado se tiene mas acceso a dinero, que estando fuera de el, a menos que uno formara parte del 4% más rico del país, lo cual haría la excepción.  Este punto explica la lógica de porque tanta gente ve atractivo y busca trabajar en el Estado; mas que un asunto moral, es un asunto de oportunidades y no puedo olvidar las innumerables veces que me enseñaron que la habilidad del triunfador esta en saber aprovechar las oportunidades, ser proactivo y tomarlas, y eso nada tiene que ver con ser bueno o malo, tiene que ver con éxito.  Así, mi primera conclusión ha nacido: es mas atractivo trabajar en el gobierno que en el sector privado, por haber mayor oportunidad de crecimiento económico al tener que participar en la administración de los fondos públicos; además, mientras esos fondos se incrementen, mas atractivo será.

Aún no hemos planteado la relación con corrupción.  Para ello determinemos cuanto del presupuesto del Estado va a salarios, y este número es de Q.14,600,000,000, eso significa que quedan Q.40,400,000,000 sobre los cuales administrar.  Se dice que son entre 3000 y 6000 funcionarios los que tiene poder de decisión en el Estado, esto significa que si tomamos el número máximo de 6000, cada uno de ellos es responsable en promedio de administrar Q.6,733,333.33.  Esta cifra, significa una gran oportunidad, y es indudable, que si comparamos con los Q.52,142.85 del PIB que nos corresponde en el promedio de producción, el sacarle el 10% de comisión a esos Q.6,733,333.33 da la módica suma de Q.673,333.33.  Esto representa que queda dinero para hacer una obra mediocre (pero hecha al final de cuentas) y casi 13 veces mas de ingreso, comparado con la capacidad de producción del PIB por cada guatemalteco.

Viendo estas ideas y meditando sobre ellas, me queda claro ahora, que no se trata de moral, de ser bueno o malo, sino se trata de que hemos aprendido muy bien la educación recibida en colegios, universidades, anuncios publicitarios, mensajes gremiales, iglesias, etc. “las oportunidades son de quienes las toman” y los funcionarios muy obedientemente las han tomado siempre en aras de la eficiencia de su energía y conocimiento, maximizando sus beneficios.  Esto es la elemental lógica empresarial que priva en nuestro sistema económico.

Luego de este análisis, debo entender que la raíz de la corrupción no es la falta de valores, es la economía, dirigida por el 4% de mas alto ingreso, que ha construido un sistema incapaz de garantizar una producción per cápita que permita vivir dignamente.  Si se incrementara la capacidad productiva del país, se debería tener una relación inversa en los niveles de corrupción, entendiendo con esto que la corrupción no tendrá fin, porque el sistema siempre busca maximizar sus ganancias, y nada mas fácil que con dinero ajeno, pero si podría llegarse a niveles manejables como ocurre en los países mas prósperos.  Para mientras y a pesar de todo el estudio, esfuerzo y valores, y de tener una actitud positiva, me doy cuenta que es imposible que yo logre cambiar las formas de producción de Guatemala, así que al tener que afrontar mi realidad, en definitiva, ante la evidencia clara de los números y fiel a los principios del mercado, a la pregunta de ser corrupto, debo responder: ¡Claro que sí!