Otto Pérez, un régimen castrista de acuerdo a Carlos Alberto Montaner

Carlos Alberto Montaner en un artículo publicado el día sábado 4 de mayo, explica lo que es la metodología represiva de un régimen castrista. La cuestión es que al hacerlo, nos hace ver que también el gobierno de Otto Pérez es un régimen castrista, represivo con la disidencia.

A continuación la comparación de la metodología. Más allá de decir si la minería es buena o mala para el país, para los pobladores, si las regalías son suficientes, el tema es el método que aplica este gobierno a quienes se oponen a los intereses particulares de su cúpula. Si las medidas fueran legítimas no se recurriría a este método copiado a calco del gobierno cubano. Si el gobierno de Castro fuera legítimo, no necesitaría recurrir a este método represivo de la oposición. La libertad no tiene ideología, se respeta y punto.

DOMESTICACIÓN HUMANA
Carlos Alberto Montaner

Al enemigo se le intimida, golpea o encarcela hasta que obedezca.

Once diputados de la Unidad Democrática recibieron golpes en la Asamblea Nacional venezolana. Algunos fueron operados, como María Corina Machado. La fractura de Julio Borges, en pleno rostro, no tiene solución quirúrgica.

Varios aldeanos pasan frente a la entrada de la mina San Rafael, caminando hacia su comunidad, cuando guardias de la minera les disparan. Seis heridos es el saldo, de los cuales dos están en el hospital Roosevelt, uno con herida de bala en la región lumbar, otro con herida de bala en el cráneo:

http://www.elperiodico.com.gt/es/20130428/pais/227534/?tpl=67131

El gobierno quiso presentar la agresión como una provocación o una trifulca de las que ocasionalmente ocurren en los parlamentos.

El Ministro de Gobernación Mauricio López Bonilla presenta el incidente como una provocación de los pobladores que querían forzar la entrada a la mina y defiende a la seguridad de la empresa afirmando que usaron balas de goma:

http://www.elperiodico.com.gt/es/20130428/pais/227535/?tpl=67131

No hay nada de eso. Lo que sucedió es mucho más grave. Es parte de un cruel ejercicio de domesticación.

No hay nada de eso. Lo que sucedió es mucho más grave. Es parte de un cruel ejercicio de domesticación.

Previamente, el teniente Diosdado Cabello, presidente del Parlamento, domador de caballos, los había silenciado. Como los diputados insistían en hablar y reclamaban su derecho a expresarse, función para la que fueron elegidos, Cabello decidió fustigarlos.

Previamente, los directivos mineros, en mancuerna con el gobierno, han pretendido silenciar las protestas. Como los pobladores siguen oponiéndose, reclamando su derecho a protestar, los mineros y el gobierno deciden fustigarlos.

Ésa es la lógica esencial del castrismo: al enemigo se le intimida, golpea o encarcela hasta que obedezca. Y si se resiste, se le fusila para escarmiento colectivo. Al general Arnaldo Ochoa, por ejemplo, lo fusilaron para mandarles un mensaje a sus compañeros del Ejército: el que se mueva, es hombre muerto.

En Cuba –modelo copiado por el bando de Maduro y Cabello y por Otto Pérez y Mauricio López Bonilla y su banda– hay distintos anillos represivos.

El primero es la advertencia. Un policía visita la casa del ciudadano díscolo y le explica que será echado del trabajo o la universidad, si no acepta aplaudir dócilmente a los jefes.

A los pobladores se les hacen llegar señales de “advertencia” a través de presencia policial y militar. Se les llama al “diálogo” para recalcarles la advertencia de que no se pueden oponer ni deben protestar.

Si la persona insiste en su rebeldía, se toman represalias en su centro laboral o de estudios. Es el segundo anillo represivo. Fidel lo explicó, hace décadas: “la universidad es para los revolucionarios”.

Así, mediante refuerzos positivos y negativos, los Castro moldean la conducta de los cubanos por más de medio siglo. Dulces para quien obedece. Palos para quien protesta. Muerte para quien se excede peligrosamente.

El tercer anillo son los “actos de repudio”. “El pueblo enardecido” insulta, escupe, zarandea y golpea a los desobedientes. La sociedad urbana los acusa de manipulados y terroristas resentidos que se oponen al desarrollo. La turba penetra en sus casas y lo destroza todo. Si intentan defenderse, entonces actúan “las brigadas de respuesta rápida”.

Ése es el cuarto anillo: matones armados con estacas que machacan al disidente. Luego la Policía acusa a la víctima de escándalo en la vía pública, penalizado con cárcel.

Se procede entonces a medidas extremas que luego son negadas públicamente: la seguridad privada de la minera cuenta entre sus filas con sicarios que amedrentan disparando a los transeúntes.

Finalmente, el quinto anillo represivo lo forman “las tropas especiales”: militares especialmente entrenados –karatekas, yudocas, boxeadores–, que no tiemblan para matar a golpes o a tiros a los “enemigos de la revolución”.

Se cumple con el estado de excepción, aboliendo derechos ciudadanos elementales, enviando tropas para capturar o inclusive matar a golpes o a tiros a los “enemigos del desarrollo”.

Maduro y su entorno, dirigidos por “los cubanos”, utilizarán este modelo represivo de control para mantener el poder. Lo que pasó en la Asamblea Nacional es parte del adiestramiento.

Otto Pérez y su entorno, dirigidos por intereses particulares en pro de la minería, utilizarán este modelo represivo de control de poder. Lo que pasó en San Rafael es parte del adiestramiento.

La meta es impedir el referéndum revocatorio que puede convocarse en tres años. Los chavistas ya están seguros de que son minoría y están convencidos de que tienen poco tiempo para someter a todos los venezolanos a la obediencia, el silencio y el aplauso. Por eso están dando golpes y desbravando a los rebeldes. Tienen poco tiempo para juntar el rebaño.

La meta es impedir la organización social y la oposición a los negocios oscuros que se han estado fraguando entre funcionarios corruptos y empresarios mineros. Ambas partes saben que han sido corruptos y que tienen poco tiempo para sacarle la mayor raja posible a la explotación de recursos naturales no renovables en condiciones de ganga, y deben someter a todos los guatemaltecos a la obediencia, el silencio y el aplauso. Por eso están dando golpes y desbravando a los rebeldes. Tienen poco tiempo para juntar el rebaño.